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¡Haz realidad tus sueños!
Hoy quiero hacer mención a uno de los temas más importantes para tener éxito. Estos son la motivación y los objetivos, ya sean profesionales, personales o deportivos.
Todos sabemos de marcarnos fines en nuestra vida y la satisfacción y sensación de logro que nos produce generalmente cuando los alcanzamos. Pero no es un camino fácil y no siempre nos produce la misma satisfacción ¿Por qué? Vamos a intentar darle respuesta a esta pregunta en las próximas líneas.
Prácticamente todo el mundo en algún momento de alguna etapa de nuestra vida nos hemos puesto objetivos más o menos grandes. Eran objetivos que nos atraían, nos motivaban y sin embargo al final sólo se quedaron en sueños y planes imaginarios. Pero sin embargo, en otros casos sí que los llevamos a cabo. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuál es la diferencia?
1º PASO: LA MOTIVACION
En los seres humanos distinguimos dos tipos de motivación:
- POSITIVAS: las personas que se acercan a lo que les atraen. Lo que nos mueve es el entusiasmo y la necesidad de logro.
- NEGATIVAS: las personas que evitan las consecuencias que imaginan que serán negativas o para evitar el fracaso. Lo que nos mueve es el MIEDO, es decir, nuestra motivación (en lugar de ganar) es no perder, no fracasar, que no me riñan mis padres, no quedar en ridículo.
A nivel personal, sobra decir, que a nivel personal, es más beneficiosa, tanto para nuestro bienestar físico como emocional, la motivación positiva. Cuando nos guiamos por este tipo de motivación, parece que las cosas fluyen más libremente, tenemos más energía y nos sentimos más capaces de hacer frente a los obstáculos con los que nos vamos a encontrar en el camino por que perdemos la vista del objetivo final o meta.
2º PASO: LA META
La meta no es otra cosa que aquello que quiero conseguir, por ejemplo, llegar a ser gerente de mi empresa, llegar a la calificación de platino en mi negocio, sacar un 10 en el examen, ganar la competición del domingo…
Una vez que tenemos esto claro, lo que nos sucede a veces es que vemos la meta tan grande que nos parece muy difícil de alcanzar y nos desanimamos. Imaginemos por ejemplo un nadador que quiere conseguir el record olímpico de aquí a las próximas olimpiadas, pero su marca esta todavía 3 segundos por debajo del record de los 100 metros espalda, lo que parece, a simple vista, imposible para el nadador. ¿Pero, qué ocurre si dividimos esa meta en submetas más pequeñas, en un año, en 6 meses o en un mes? Lo que antes nos parecía enorme se va volviendo cada vez más asequible.
Si elaboramos nuestro plan, compuesto por pequeñas metas intermedias, estaremos haciendo el objetivo más asequible, pero no sólo eso: estaremos determinando el camino que debemos seguir y, además, el ir consiguiendo los pequeños pasos que nos acercan al objetivo final servirá para reforzarnos y mantener la motivación.
3º PASO: LOS OBJETIVOS
No todos los objetivos son adecuados o suficientemente motivadores, hay unos criterios que nos ayudarán a establecerlos:
a) Para que la meta que me marco sea adecuada, debo expresarla de forma concreta y especifica y debe ser de alguna forma, medible. Un objetivo, para mí, es vender más producto en mi negocio, pero vender más producto es demasiado difuso. Si lo concreto podría ser vender 5 productos a la semana.
b) Centrado en mí mismo. Para poder conseguir tus propósitos, estos, por supuesto, deben depender de ti mismo. En el caso de vender producto, dependerá, por ejemplo, del tiempo que le dedique a salir a la calle a vender ese producto. Pero si mi objetivo es ganar una competición, entonces no es algo que dependa de mí porque no soy el único que compite. Lo que si depende de mí es hacerlo mejor y mejor.
c) Tengo que pensar si puedo conseguirlo, si tengo la capacidad que se requiere. Esto es muy importante porque, en la medida que tú te sientas con capacidad de conseguir lo que quieres y con los recursos necesarios, estarás más motivado.
d) ¿cuando piensas en lograr el éxito te ilusiona? Tiene que ver con ¿va a valer la pena el esfuerzo que conlleva respecto a lo que conseguiré? ¿Cómo será cuando lo logre?
Es suficiente motivante, si el objetivo me motiva y me reta, sentiré una mayor satisfacción cuando lo alcance.
e) Tener un tiempo establecido de logro ¿Cuánto tiempo necesito para conseguir llegar a mi objetivo? Es importante ponernos un tiempo, ya que esto nos ayuda a dirigir nuestros esfuerzos en la dirección adecuada. Eje Llegaré a la calificación de Oro de mi negocio en dos meses.
f) Se contradice con otras cosas importantes para mí: estudios, tiempo con familia o amigos Es fundamental analizar y prever los obstáculos ya que, si nuestra meta entra en contradicción con nuestra vida, nos encontramos en la ambivalencia. Por ejemplo dar conferencias me requerirá más trabajo y formación así que, si lo que más valoro es pasar tiempo con la familia y amigos, ambas cosas pueden estar en contradicción.
g) Las metas y submetas han de ser revisables regularmente. Solo si las cuantificamos podremos saber si estamos en el buen camino. Pero a veces si incluso hicimos correctamente todos los planteamientos anteriores, nos puede suceder que hayamos sobrevalorado o infravalorado el tiempo que necesitábamos o la dificultad, de manera que es básico poder revisar y reformular nuestras metas.
¡Que no hayas llegado en el tiempo estimado no significa que hayas fracasado!
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